monólogo,Reseña, libro 15-4-13

monólogo,Reseña, libro 15-4-13

Publicado el abril 17, 2013 en La Radio. Programa Soltame al aire Lunes

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Esta semana el monólogo que nos presenta Mercedes habla de “LOS SUEGROS” una divertida historia que no os pod éis perder. Y en el programa “Conociendo a los Autores” os habla de un jovencísimo autor novel Carlos Alemán Vega y su obra “De puertas adentro”. Una historia que nos habla de una urbanización muy peculiar en el que todos los vecinos cotillean entre ellos, hablando de los demás menos de ellos mismos. Tiene sus momentos trágicos y divertidos con los que pasaréis un buen rato.

LOS SUEGROS

Cuando tienes pareja, cómo lo disfrutas estás tan bien con ella y lleváis tantos años saliendo que la relación ya va en serio, va viento en popa. Ahora te toca conocer a los suegros, ¡y no veas lo que te acojona! Acabas de descubrir que lo mejor de no tener pareja es que no tienes suegros. Tu cabeza da más vueltas que una noria en plena feria. Te imaginas si les caes bien, si les caes mal, si les caes regular… pero ¿por qué le tienes que caer bien, regular o mal, y si no les caes… qué va a pasar, qué van a hacer, qué te van a prohibir? No, eso solo pasaba en la época medieval. Solo esperas que no interfieran en la relación de pareja. Hoy es el día en que tienes que conocerlos y te arreglas más que cuando quedas con tu chica para causarles buena impresión. Pero estás tan nervioso que casi no puedes hablar. Es más si hasta tartamudeas y a ti nunca te ha pasado eso. Mejor ni hables cuando te pregunten, pero si no hablas quedarás mal y a ver qué haces… Intentas convencer a tu novia para que vayáis otro día pero no consistió en cambiar la fecha, solo faltaba que los dejaras plantados y sin yerno, ¡menudo comienzo!

Te subes en el coche para acudir a la reunión y de camino ya te entran las dudas, y piensas:

“¿Valdrá la pena el sacrificio que voy a hacer por mi novia…?”

Bueno, ya llegaste y estás frente a la puerta y estás que te tiemblan hasta las patillas, sí, las piernecillas también. Pero porque te dirían tus amigos que son unas personas muy rectas y serias que no les gusta nada ni nadie. Si querían ayudarte consiguieron todo lo contrario, qué oportunos han sido… Nada más entrar les saludas, te sientas junto a tu novia, y entonces es cuando empieza con el interrogatorio la suegra…

“¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas…?”

Como si su hija no le hubiese contado nada de ti, ¿por qué te lo preguntará si ya lo sabe? También son ganas de tocar las… narices. Pero tú le respondes lo más sereno que puedes y le dices:

“Nací en Bilbao pero ahora vivo en aquí en Segovia…”

Pero es que ni te deja que respondas a la siguiente pregunta que te hizo, te hace otra y te pregunta:

“¿Por qué ese cambio de residencia? ¿Te quedarás aquí definitivamente?”

Parece que hace las preguntas de dos en dos, pues si tienes que contarle toda tu vida te van a dar las uvas, los tomates y las naranjas. Prefieres responderle a la segunda que te hizo por si acaso cuela y te pasa como antes que te pregunta otra cosa.

“Por supuesto que me voy a quedar aquí definitivamente, quiero formar una familia con su hija”.

Ahí la dejaste pillada, no supo qué decir… pero saltó tu futuro suegro y fue más directo que una flecha en la diana.

“Te casarás con ella como Dios manda ¿no? porque a mí no me gustan los que se juntan sin ton ni son”.

A ver cómo leches le explicas que querías hacer justamente eso juntarte con ella y no casarte de momento, pero ¡joder, como le digas eso te tendrán en el punto de mira y seguro que no te quieren volver a ver!

“Bueno, aún no habíamos pensado en casarnos…”

Ahí la suegra te atacó por todos los lados…

“Entonces ¿qué intenciones tienes con mi hija? Porque ya lleváis unos cuantos años saliendo como para pensar en eso.

Joba, como se puso tu futura suegra porque a este paso o lo arreglas o te quedas sin novia, ¡¡Y SIN SUEGROS!! Ya casi te hicieron cambiar de opinión pero se te ocurrió no dárselo a entender claramente, y en eso eres un experto.

“Claro que nos casaremos es mi intención formalizar la relación, pero más adelante… Aunque eso lo tenemos que hablar los dos…”

Y la suegra te recalca:

“Mi hija se casará de blanco y por la iglesia, si no es así no se casa”.

Y tú que eres ateo no veas la que te cayó con tu suegra, y tu novia que se calla y no dice nada.

“Bueno, cuando lo hablemos ya lo sabrán…”

Tu suegra retuerce el hocico porque no le hace ninguna gracia que le esquives las preguntas. Bueno, se levanta a preparar la mesa porque os quedáis a cenar. De primer plato te pone pescado en salsa y tú nunca comes pescado, es que no te gusta, es más nunca lo probaste, seguro lo sabía y lo hizo aposta. Ya te tenía manía antes de conocerte, joba. Encima tienes que probarlo para que no te eche en cara que no lo pruebas. Bueno, lo probaste y… ¡te gustó!

“Cocina usted muy bien, está buenísimo…”

Tu novia te mira con una cara de sorprendida, nunca te había visto comer así y encima sabiendo que no te gustaba el pescado. Tu suegro que también sabía que no te gustaba el pescado sonrió porque a su mujer le salió el tiro por la culata. Tu suegra que ya no podía estar más tiempo callada te dijo:
“Vaya, sí que te gusta el pescado…”

Y tú le respondes lleno de satisfacción:

“No, si no me gustaba, tenía que probarlo de mi suegra para que me gustara”.

Todos sonrieron, hasta tu suegra que mira que te costó hacerla sonreír. Pero mira que se te da bien hacer cumplidos. Con lo mal que habías empezado y lo bien que estás quedando, has sabido ganártela y mira que todo parecía lo contrario. Después de todo disfrutásteis de una bonita velada.

No todo lo que empieza mal tiene que acabar de la misma forma. Hay veces que podemos cambiar esa experiencia o ese momento con una actitud diligente que se adapte a cada situación.

Mercedes R. Cervantes.

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