Sol-Tame AL AIRE lunes monologo 16-09-13

Sol-Tame AL AIRE lunes monologo 16-09-13

Publicado el octubre 8, 2013 en La Radio. Programa Soltame al aire Lunes

Mercedes nos sorprende una semana más con su habitual y peculiar humor para hacernos pasar un rato divertido con el monólogo de esta semana que se titula “LA ESPERA”. ¡Si es que nos pasamos media vida esperando! Y al protagonista de esta semana le pasa eso y ¡¡mucho más!!

pica aqui y escucha el audio

LA ESPERA

Mira que hay gente que le gusta llegar tarde con lo poco que te gusta esperar a ti. Sobre todo cuando quedas con tus amigos a una hora y aparecen a la hora siguiente. Es que  no pueden avisar de que van a llegar tarde, si es que son rácanos hasta para llamar por teléfono. Es que no se molestan ni en mandar un sms. Cuando llegan ya estás que te tiras de los cuatro pelos que te quedan, total para qué los quieres si cuando viene un poco de aire te despeinas y van cada uno por su lado.

 

Pero no solo te hacen esperar los amigos. También cuando vas al médico, porque es raro rarísimo que vaya puntual. Como mínimo lleva una hora de retraso por eso siempre coges a primera hora pero aun así pasas media hora tarde. Hasta cuando vas a hacer la compra te toca esperar. En la carnicería, en la pescadería, en el super cuando vas a pagar en la caja. Si es que hasta cuando llamas por teléfono te toca esperar, te sale una grabación que dice:

 

“Todas nuestras líneas están ocupadas espere y en breve le atenderemos…”

 

Esperas creyendo que te lo cogerán enseguida y ya llevas media hora al teléfono y nada… y si cuelgas y vuelves a llamar peor aún, así que sigues esperando… Aunque hay veces que te sale otro tipo de locución pero al principio todas dicen lo mismo…

 

“Todas nuestras líneas están ocupadas espere y en breve le atenderemos…”

 

Pero hay algunas locuciones que añaden esto:

 

“Le quedan 20 por delante”.

 

Tú ya piensas que te van a dar las uvas esperando, aunque al menos te avisan de las llamadas que tienes por delante porque las que van detrás ni las mencionan, menos mal porque esas no te interesan. Eso sí cuando cogen alguna llamada también te avisan, y te dicen:

 

“Tiene 19 por delante”.

 

Y te resignas y dices:

 

“Bueno, ya tengo uno menos…”

 

Aunque hay muchas clases de espera, cuando llegas a algún sitio por primera vez y aunque ves que está toda la gente sentada esperando, preguntas…

 

“¿Es la sala de es – pera?”

 

Y siempre hay algún listillo que responde:

 

“No, es la sala del melón”.

 

Pero que chiste más facilón y encima es malísimo pero te ha hecho subirte por las paredes y te dan unas ganas de darle un melonazo, pero como lo ves tan robusto y con unos brazos que parecen piernas mejor pasas del tema y te sientas.

 

Y si no cuando te encuentras que hay una cola tremenda como la del paro que parece que no acaba nunca y preguntas:

 

“¿Quién es el último?”

 

Y el gracioso de turno te responde:

 

“Usted…”

 

Y piensas…

 

“Claro que soy yo, pero ¿quién va delante de mí…?”

 

Y te contestan:

 

“Todos nosotros…”

 

Joder, al final te resignas y te quedas detrás de la última persona que hay en la cola. Pero de pronto te tocan en la espalda y te dice un señor rubio alto y con un bigote inmenso en el que apenas se le ve la boca. Es más es que te habla y ni te enteras de lo que te está diciendo, y es que se le menten los pelillos en la boca, en los dientes y por eso apenas abre la boca. Solo mueve los labios y poco más… Y tú piensas…

 

“Ya se lo podía afeitar o recortar”.

 

Así que no te queda más remedio que preguntarle porque no entendiste nada.

 

“Perdone señor, no le entendí me lo puede repetir…”

 

Aquel te empieza a gritar diciendo:

 

“¡Yo voy detrás de este hombre!”

 

Te dice señalando al que tienes delante de ti. Tú le miras y le respondes:

 

“Bueno, vale no pasa nada, yo voy detrás de usted…”

 

Y te contesta moviendo la cabeza:

 

“No, no yo le di el turno a esta chica”.

 

Y la chica dice:

 

“Yo también le di el turno al chico de la mochila”.

 

Joder la que se ha liado en un momento… ahora te giras y ves que tienes una cola detrás de ti inmensa y dices:

 

“Yo no me muevo de aquí, llevo diez minutos en la cola, he preguntado quién es el último y nadie me ha dicho nada”.

 

El hombre alto rubio se te queda mirando mientras se perfila el bigote con las yemas de los dedos y tú para evitar bronca le dices:

 

“Bueno, voy detrás de usted…”

 

Y las doscientas personas que estaban detrás tuyo se te echan encima. Si hasta tuvo que ir el guarda de seguridad y menos mal que abrieron en ese momento sino acaban contigo. Al final tuviste que quedarte el último, último, vamos que cuando llegaste a la maquinita estabas rezando para que no se acabaran los números porque sino te toca volver mañana, y  es que volver a pasar por lo mismo de hoy como que no apetece. Al menos te salió el número pero eso sí, era el último como tú…

 

Y es que, la vida es una continua espera… Esperar nueve meses para tener al bebé, esperar que pase un año para celebrar el cumple, esperar que crezca y se haga grande, esperar que salga del colegio, que tenga novia, que se case, que tengan hijos… y vuelta a empezar. Luego les toca a ellos seguir esta rueda. Pero lo más importante, es hacer de esa espera una vida llena de dulces momentos, porque la espera es toda una vida, por eso no dejen de vivirla y disfrutarla, aunque tengan que esperar.

 

Mercedes R. Cervantes

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