Monólogo  de Merce 23-09-13  LOS INSECTOS

Monólogo de Merce 23-09-13 LOS INSECTOS

Publicado el noviembre 16, 2013 en La Radio. Programa Soltame al aire Lunes

Esta semana Mercedes nos vuelve a sorprender con su ingenio presentando un monólogo que se titula “LOS INSECTOS” es muy divertido ¡no os lo podéis perder! Las peripecias que le pasan a la protagonista con la mosca y algún que otro mosquito, nos ha podido pasar a cualquiera. ¿Y a ti, te pasó? Para averiguarlo tendrás que escuchar el audio en la voz de Soltame que lo adereza con su habitual humor

Para escuchar pica aquí

 

23-09-13 LOS INSECTOS

 

En el verano te atacan todos los insectos, las moscas, los mosquitos, las hormigas voladoras, los moscardones, y porque no hay aeroplanos cerca que si no también. Ya podría venir Superman a atacarte un poco porque aunque no es un insecto a ti te da igual, a él sí le dejarías que te pique.

 

Pero llevas un día que tienes una mosca que te sigue desde esta mañana que saliste de casa, entra contigo a todos los sitios, en la tienda de ropa, la zapatería, el supermercado… no hay forma de que te la quites de encima. A lo mejor es la colonia que la atrae, tendrás que cambiar de colonia o no echarte. Menos mal que ya regresas a casa y esperas que se quede fuera. La intentas apartar con la mano pero qué va, ella insiste una y otra vez y es que no te quiere dejar en paz. Estás con los brazos que parece que estás bailando el aserejé. Pasa el vecino que no te quita los ojos de encima y te dice:

 

“Vecina, que contenta está hoy… bailando en plena calle”.

 

Tú que ni lo escuchas se te cruza por tu lado y le arreaste un sopapo en toda la cara que en vez de quitarte la mosca te quitaste al moscardón. Aun así te apuras para disculparte…

 

“Perdone, no le vi, es que la dichosa mosca no me deja tranquila”.

 

Te mira algo enojado y te dice:

 

“No, si ya se ve que la tiene alterada”.

 

Abres la puerta y te metes corriendo en casa pero la dichosa mosca se te puso en la cabeza y te hizo creer que se quedó fuera, pero qué lista que es la jodía. Notas que te pica la cabeza, empiezas a rascarte y te das cuenta que era ella que te chupaba el cerebro, ¡si es que te quiere quitar las pocas ideas que tienes!

 

 

Ahora entiendes el porqué dicen que “eres más pesada que las moscas” no, tú no, la mosca… lo más curioso es que cuando fijan el objetivo que van a picar antes se frotan las patitas, debe ser porque se les hace la boca agua. Si es que pican por todos los lados van a la miel…da o la miel complá… también pica a tu novio, a tu cuñado que por cierto te cae fatal. También van a los matorrales, las hojas, las flores, las rosas, a los capullos…  de las flores.

 

Te tiene tan harta que te acuerdas de los refranes que te decía tu abuela:

 

“Tener la mosca detrás de la oreja”.

 

Tú la tienes detrás, delante, arriba, abajo si es que te recorre por todos los lados.

 

Después te acuerdas del que te decía muy a menudo…

 

“En boca cerrada no entran moscas”.

 

Solo hace falta que la abras y te entre dentro…

 

Te vas directamente a por el insecticida a ver si la fulminas pero te queda poco aunque si apuntas bien igual tienes bastante. Pero qué va, cuando vas a pulsar solo sale aire, bueno, ya ni eso sale. Así que te vas a por el matamoscas de toda la vida que ese no falla, solo fallas tú si no apuntas bien. Le das un par de veces porque no le diste y es que es más rápida que tú,  pero insistes hasta que por fin te haces con ella. Uf lo que te ha costado.

 

Bueno ya estás más  tranquila y después de colocar la compra te pones a hacer la comida. Ahora notas que te pica una pierna a los pocos minutos te pica la otra. Miras  y no ves nada,  pero te siguen picando cada vez más. Te quedas quieta y observas a ver porque tienes tanto picor y es que tienes un  mosquito  tan diminuto que apenas lo ves. Pero te deja unos habones y unas ronchas que no puedes dejar de rascarte. Es chiquito pero matón.

 

Si es que pasan hasta por los agujeros de la mosquitera. Hay algunos que te chupan casi u  cuarto de sangre menudos son, hasta que no les das no se van, pero que vampiros son. Ahí tienes a los cinco mosquitos chupa que te chupa, no sabes como quitartelos de encima y no se te ocurre otra cosa que darles con la mano a ver si los cazas. Pero mas que darles ezque te estás dando una paliza a ti misma, te das unos manotones que te dejas los dedos marcados y después te rascas con unas ganas…

 

 

El vecino que te sigue observando por la ventana se queda anonadado, no entiende nada. Pero es que ahora te ve como te pegas con el matamoscas y se echa las manos a la cabeza, cree que te has vuelto loca. Si es que ni el matamoscas te sirve para cazarlos se cuelan por los agujeritos grrrr ya te ponen de los nervios. Si es que como su nombre indica solo sirve para cazar moscas. Sales a la calle y vas a la farmacia a comprarte una loción para los mosquitos y otra para las picaduras. Cuando regresas a casa te vuelves a encontrar con el vecino al que abofeteaste sin querer queriendo claro… pero te ve tan despeinada y con los ojos desencajados que ni se atreve a decirte nada, en cuanto te ve se cambia de acera por si acaso se te escapa otro bofetón. Entras en casa y te pones la loción y después para las picaduras que te calme el picor. Te tumbas en el sofá y por fin puedes estar un minuto sin que te piquen. Qué alivio…

 

Después de relajarte un poco te haces la comida.  Y aunque están por ahí revoloteando ya no te pican. Ahora eres tú la que te metes con ellos y les dices:

 

“Estoy aquí…  ¿ahora ya no me picais eh?”

 

Te miran y es que parece que te hayan entendido,  ahora los que están cabreados son ellos. Te sientas a comer y qué a gusto comes, bueno hasta que a los mosquitos no se les ocurre otra cosa que como a ti ya no te pueden picar quieren comerse tu comida pero eso no es todo es que encima se bañan en ella y ahí los tienes flotando en la comida. Te levantas enojada porque te dejaron sin comer pero al menos ya no te volverán a molestar.

 

Si es que en la vida pasa lo mismo, hay veces que las cosas que nos pasan parecen no tener solución pero con un poco de paciencia siempre se encuentra la forma de solucionarlo.

 

Mercedes R. Cervantes

 

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