Sol-Tame AL AIRE lunes monólogo 23-12-13 LAS VACACIONES EN NAVIDAD

Sol-Tame AL AIRE lunes monólogo 23-12-13 LAS VACACIONES EN NAVIDAD

Publicado el enero 1, 2014 en Cultura, La Radio. Programa Soltame al aire Lunes

No se pierdan esta semana el monólogo que nos escribe Mercedes R. Cervantes que se titula “LAS VACACIONES EN NAVIDAD” y Sol Tame ¡¡lo relata genial!! Seguro pasan un buen rato con las peripecia s del protagonista.

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LAS VACACIONES EN NAVIDAD

 

Hay gente que aprovecha cada puente, cada fiesta para irse de vacaciones. Y tú has decidido que este año no vas a ser menos. En vez de ir a un lugar calentito y acogedor decides pasar las navidades en la nieve con tu mujer y tu hijo. ¡Hala pa cagarte de frío! Aunque ellos están encantados, unas Navidades diferentes y tú estás que no te lo crees. Ya sueñas con rebozarte en la nieve, sí te encanta dar vueltas y vueltas y hacer el angelito. Cómo te encanta ver caer los copos de nieve, te diviertes más que tu hijo de 5 años. Cuando llegáis al hotel tu hijo y tu mujer no te dan un respiro, has conducido varias horas y enseguida se ponen el traje para salir a esquiar. Aunque estás cansado no importa, te hace tanta ilusión… Te coges los bastones, sí, esos palitos que te ayudan a deslizarte se llaman así… Casi se te olvidan los esquís, los coges como puedes y por poco te quedas sin ellos le diste con el marco de la puerta. Agachas los esquís para que puedas salir y casi enganchas con ellos a una anciana que pasaba por el pasillo. La pobre se llevó un susto, casi te cargas a la pobre abuelita.

 

Tu familia ya está abajo esperándote y dejáis al niño con el profesor de esquí. Así podéis esquiar tranquilamente mientras enseñan al peque. No es que seáis profesionales pero os defendeis. Aunque lo que más te fastidia es subirte al telesilla, sí, porque si subes en la cabina como aquel tiene un pase vas algo más seguro, pero como va lleno te tienes que subir en las sillas metálicas que además de dejarte el trasero congelado te da un vértigo. No te diste cuenta que venía y te diste una culada que casi tiras a tu mujer del asiento. Te abrazas a los esquís porque a tu mujer ni puedes. Cierras los ojos pero tu esposa te dice:

 

“Mira cariño qué bonito están los árboles con la nieve”.

 

Tú los abres y como no los ves miras abajo y no veas ¡el vértigo que te cogió! Te agarraste fuerte al hierro de la silla y arrimaste hasta la cara. Sí se te caía hasta la babilla del susto y con lo frío que está el hierro te quedaste pegado. No podías despegar la cara del hierro, recórcholis ¡quién te manda subirte a la silla!

 

Tu mujer te dice:

 

“Cariño, ya hemos llegado”.

 

Y tú estás, estira que te estira sin poder despegarte. Al final no te queda otra que decírselo a tu mujer:

 

“Me he quedado pegado…”.

 

Tu mujer que no te entiende te pregunta:

 

“¿Qué dices…?”

 

“¡Que se me ha quedado la cara pegada al hierro!”

 

Joba, ahí está tu mujer intentando sujetar los esquís mientras te estira de la cara. Menuda peripecia, eso sí, la gente está que se parte contigo de la risa, bueno, más que contigo se ríen de ti. Pero ahora solo quieres que te despeguen de ahí… Menos mal que se acercó un chico fortachón que de primero te dio un envite y después te estiró fuerte hacia atrás y consiguió  despegarte. Pero te dejaste la piel en ello, ¡qué dolor te entró!

 

Te relajas un poco respiras hondo y os ponéis los esquís y despacito con los bastones conseguís llegar hasta la pista. Pero te acojona ver ¡lo alto que está! Menuda pendiente hay para bajar clavas los bastones en la nieve y los dejas ahí mientras te asomas a ver el telesilla, te giras y le dices a tu mujer:

 

“Ni loco bajo por esa pendiente, prefiero bajar por el telesilla otra vez…”.

 

Nada más acabar de decirlo, te sorprende un amigo que se para a saludarte y de la palmada que te da te desliza por la montaña ¡cuesta abajo y sin bastones! Joder, tu mujer ya piensa que se queda sin marido y tú solo piensas que si sales de esta le cortas los mismísimos a tu amigo… No paras de gritar para que la gente te ayude a pararte…

 

“¡Aaaaaah!”

 

Pero hacen todo lo contrario solo se alejan de ti para que puedas pasar. Como no te hacen caso cambias de estrategia y gritas:

 

“¡Socorro, que alguien me pareeee…!”

 

De pronto ves que te vas a estampar contra un hermoso y gran árbol, pero ¿qué miércoles hace ese árbol ahí en medio? Más vale que lo quiten porque tú vas directo a él y no sabes lo que hacer, bueno sí, solo seguir gritandoooo…

 

“¡Aaaaaah! ¡Aaaaaah!”

 

Vuelves a abrir los ojos y al verlo tan cerca se te giraron los pies a la izquierda, fue un acto reflejo menos mal, uf qué poco ha faltado… Pero sigues bajando ¡a toda leche! Y encima te metes en una pista donde están haciendo una competición. Tienes que esquivar todos los palitos que hay en la pista pero tú te los cargas todos, no dejas ni uno de pie y mira que parecen de goma que se agachan y se levantan enseguida. Ni aun así, dejas uno en pie.

 

Pero lo peor no fue eso, lo peor es que luego te metiste en una pista de saltos y te deslizaste por el trampolín que tiene forma de tobogán y ahí ya te despediste de todos y te santiguaste…

 

“De esta ya no salgo…”

 

Cerraste los ojos y te mantuviste más recto que un espárrago, solo sentías que volabas pero ni te atrevías a abrir los ojos, pero lo más sorprendente es que tocaste tierra y la gente empezó a aplaudirte porque hiciste ¿el mejor salto! Joba, pero a ti no hay quien te pare sigues deslizándote hasta que te agarra alguien por detrás y te para justo antes de que te estamparas contra la gente que había detrás de la valla. Por fin paraste, te quitas los dichosos esquís y te tumbas en el suelo a hacer el angelito, porque no fue uno sino muchos los que te ayudaron…

 

De pronto escuchas a tu mujer que te dice…

 

“Cariño, el niño se despertó y está llorando…”.

 

¡Y a ti también te ha despertado! Ha sido un sueño pero aun te tiemblan las piernas del susto… Tu mujer te pregunta con cierta alegría:

 

“¿Este año nos iremos a pasar las Navidades a la estación de esquí para disfrutar de la nieve?”

 

Te quedas pensando y después del sueño que tuviste no te quedaron ganas de ir aningún sitio, aunque más que un sueño fue una pesadilla, así que le respondes:

 

“Cariño, tendremos que pasarlos con tus padres, me sabe mal dejarlos solos. Además, estas fiestas son para pasarlas en familia…”.

 

La excusa perfecta, ahí ya sabes que no puede decirte que no… Así que pasasteis la Navidad tranquilamente en casa y sin sobresaltos. Porque a veces, los sueños son tan reales que no te quedan ganas de vivirlo otra vez, y más en este caso…

 

Desde La Universal Radio les deseamos que pasen unas Felices Fiestas y una hermosa y linda Navidad. Sean felices y hagan felices a los demás, porque no cuesta nada, y porque a veces, el mejor regalo, puede ser una sonrisa.

 

Mercedes R. Cervantes

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