Sol-Tame AL AIRE lunes monologo 06-01-14  “La cabalgata de los Reyes Magos”.

Sol-Tame AL AIRE lunes monologo 06-01-14 “La cabalgata de los Reyes Magos”.

Publicado el enero 16, 2014 en La Radio. Programa Soltame al aire Lunes

Esta semana Mercedes R. Cervantes nos ha escrito el monólogo de “La cabalgata de los Reyes Magos”. Está escrito con el habitual humor con el que nos sorprende cada semana, y Sol Tame lo adereza con su chispa y su ingenio. Espero que lo disfruten, ¡¡no se lo pierdan!!  Para escucharlo pincha aquí

LA CABALGATA DE LOS REYES MAGOS

Como todos los años tus hijos quieren ir a ver la cabalgata de los Reyes Magos, pero no solo te los llevas a ellos, porque tus amigos se enteraron y también se fueron con vosotros y ¡tienen cinco hijos! Más los tres tuyos ¡¡ya son ocho!! Pero es que tus vecinos se apuntaron también con sus respectivos hijos, joder. En total ¡12 niños juntos! Madre mía si con los tuyos no te aclaras con nueve más ya ni te cuento. Más que un paseo para ver los Reyes parece una excursión.

 

Lo que tienes claro es una cosa, este año no te vas a subir a ninguno al cuello como el año pasado que se subían y se iban turnando cuando bajaba uno se subía el otro y te dejaron el cuello que no lo pudiste mover en un mes. Pero eso no fue todo como ya no te los podías subir al cuello los levantabas con los brazos y te cogió un lumbago que de vuelta a casa no conseguiste enderezarte. Ahí ya te acojonaste, a ver como te presentas así al trabajo con la cabeza torcida y medio agachado. Te tuviste que coger la baja. Tu mujer ya no sabía cómo miércoles mirarte, tenías la cabeza girada hacia la izquierda y agachado que estabas ya no sabía ni donde releches cogerte, si es que no te podía ni abrazar. Del cuello mejoraste al mes pero hasta que no pasaron tres meses no notaste mejoría del lumbago.

 

Por eso este año para que vean bien la cabalgata les llevas a cada uno de tus hijos una escalerita para que se suban y no te pase como el año pasado. Pero con lo que no contabas era con los nueve niños más, menos mal que los acompañaban los padres. Aunque cuando vieron las escaleras salieron todos disparados a subirse en ellas. A tus hijos casi no los dejan subirse, encima los empujan para que se bajen de la escalera ¡será posible! Y encima los padres tan campantes, no les dicen nada a sus hijos. Ya te cansaste y se te hincharon los … sí, eso mismo…  y les dices que todos no cogen en las escaleras que se vayan a buscar una para sus hijos.

 

Se van refunfuñando a por la escalera cada uno para sus hijos, pero lo peor es que se fueron todos los padres y te dejaron solo con todos los niños, con los tuyos y los de ellos, ¡recontrarecórcholis, ha sido peor el remedio que la enfermedad! Ahora los tienes a todos a tu cargo, los hijos de tus amigos, los hijos de tus vecinos, en fin, que pareces el San Papa de todos. Como no vuelvan pronto te da algo. Estás más que acojonado, pero cómo se puede vigilar a 12 niños entre tanta gente. Solo te falta perder a uno es que ya te tiemblan hasta las piernas.

 

Tu mujer solo se encarga de tus hijos y a ti te quedan los otros nueve. Bueno, al menos te ayudó en algo, aunque se desentendió de los más revoltosos porque en vez de nueve parecía que habían 18 no dejaban de chillar, gritar, empujarse, no paraban de pelearse entre ellos. Si es que no sabías a cual de todos acudir, y ni siquiera te daba tiempo de averiguar cómo empezó la discusión ¡joba, cómo no vengan los padres pronto se los llevas a su casa. Eso ya no hay quien lo aguante… Es más, como no se callen llamas a la policía y que los detengan por exceso de ruido.

 

Aunque parece que te leyeron el pensamiento porque la policía apareció de inmediato. Se queda mirándote uno de los agentes y te pregunta:

 

“¿Quién es el responsable de estos niños?”

 

Y tú le respondes:

 

“Yo solo soy responsable de estos tres que son mis hijos…”

 

El policía extrañado vuelve a preguntar:

 

“¿Y los demás, de quién son?”

 

“Son de unos amigos y unos vecinos que se fueron a buscar una escalera para los niños”.

 

“O sea, que los dejaron a su cargo…”

 

Joder, ya te fastidió, como te ponga una multa se la cobras con intereses. Tímidamente le respondes:

 

“Siii…”.

 

“Pues mantenga el orden o tendré que tomar medidas”.

 

Tú empiezas a tragar saliva y rezas para que lleguen pronto los padres, pero se ve que se lo toman con tranquilidad porque no aparecen. Cuando se aleja el policía les gritas a los niños…

 

“¡Como alguno de vosotros empiece a chillar o a pelearse llamaré al policía para que os lleven a la comisaría!”

 

Los niños te miraron con una cara de asustados que apenas si respiraban para no hacer ruido. Pero conseguiste lo que querías, se quedaron más quietos que un árbol, no daban ruido. Cuando llegaron los padres no se lo podían creer, no paraban de preguntarte qué habías hecho para que te hicieran caso…

 

Al final todo se solucionó y pudiste disfrutar de las cabalgatas y de los Reyes Magos. Aunque lo mejor de todo fue lo que disfrutaron tus hijos.

 

Esperamos que hayan sido buenos y que los Reyes les hayan dejado muchos regalos, aunque a más de uno seguro le cayó algún trocito de carbón.

 

Mercedes R. Cervantes

 

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