Sol-Tame AL AIRE lunes monólogo ¡QUÉ DESORDEN…!

Sol-Tame AL AIRE lunes monólogo ¡QUÉ DESORDEN…!

Publicado el mayo 22, 2014 en Cultura, La Radio. Programa Soltame al aire Lunes

¡Qué monólogo ha escrito Mercedes esta semana, no os lo podéis perder…! Se titula ¡QUÉ DESORDEN…! Está escrito con el humor de siempre y con escenas muy cotidianas para algun@s. ¿Queréis averiguar de qué va? Pues vais a tener que leer y/o escucharlo. Seguro que os hace pasar un buen rato.

Para escuchar el audio

Hay días que estás de torpe… y no sabes ¿por qué? Te levantas medio dormido y no puedes abrir los ojos. Es de esos días que parece que vas zombi no te despejas ni con una ducha de agua fría. Entras al salón y te tropiezas con el cochecito de tu sobrino que tiene cinco añitos. Te resbalas y ¡te das de frente con la pared! Joder qué dolor, qué golpe te diste, te despejaste al instante y además te salió un tremendo chichón.

 

Si es que no recoges nada, lo tienes todo tirado por ahí, la camiseta por el suelo, los pantalones en el sillón, los calzoncillos en la lámpara… Sí, no sabes cómo miércoles llegaron ahí, debe ser que te dio por tirarlos para arriba y se quedaron ahí enganchados. Si es que ni llegas a cogerlos por eso los dejas ahí a ver si se animan y te limpian la lámpara. Con ese desastre que tienes en casa cómo leches vas a ver el cochecito si estaba tapado con la camisa.

 

Tu madre ya te avisó que si te independizabas tendrías que limpiar la casa tú solo, que ella no te ayudaría. Pero qué listas son las madres siempre avisan porque saben lo que va a pasar. Si hasta tu sobrino es más ordenado que tú y solo tiene cinco años. Te entró un dolor de cabeza tremendo, te vas al baño y al verte en el espejo…

 

“Joder, esto no es un chichón, es un pedazo de huevo lo que me ha salido”.

 

Coges una bolsa de hielo y te la pones en el bulto. Recórcholis se juntó el frío con el dolor y no aguantaste ni dos segundos, pero te acuerdas que en las pelis cogen una chuleta y se la ponen donde se dieron el golpe. Vas a buscar en la nevera a ver si hay algo y te encuentras con la nevera vacía, bueno casi, porque el aire la acompaña. Solo te quedan un par de huevos y un poco de leche, sí la leche que te diste recién. Como estás un poco mareado te tumbas en el sofá pero eso sí, antes tiraste la ropa al suelo. Qué desastre eres desde que vives solo. Al principio aseabas la casa pero pronto te cansaste y te acomodaste a dejarlo todo tirado por ahí. Total como nadie te visita no se enteran.

 

De pronto suena el móvil y no sabes dónde leches lo dejaste. Te guías por el sonido pero lo revuelves todo a ver si está debajo de la ropa y nada, que no lo encuentras. Pararon de llamar y ya no puedes encontrarlo porque no suena. Te sientas hasta ver si vuelven a llamar para ver si consigues averiguar ¡dónde leches está! Vuelven a llamar, menos mal… Mueves el sofá a ver si está debajo y ¡qué va! Le quitas los asientos y ¡ni por esas lo encuentras! Ya estás desesperado y no sabes donde buscar porque suena en el salón y ya lo revolviste todo… Golpeas algo con el pie y ¡es el móvil! Pero justo fue a parar debajo del mueble bar y no puedes meter la mano para cogerlo. Recontra recórcholis si es que tampoco puedes mover el mueble porque pesa un huevo y parte del otro, y con el mareo que tienes no estás para muchos trotes.

 

Vas a buscar el palo de la escoba a ver si coge pero es demasiado gordo y no cabe. Pruebas con el palito del plumero que es más fino, si es que tienes de todo pero no lo usas nunca. Te agachas, bueno, más que agacharte te tiraste al suelo metes el palito del plumero y ¡por fin pudiste sacarlo! No paran de llamar miras quien es y son tus padres, menos mal que lo sacaste y puedes hablar con ellos…

 

“Hola mamá…”

 

Tu madre ni te responde está enojada y preocupada porque pensaba que te pasaba algo, y de buenas a primeras te dice:

 

“Tu padre y yo vamos a ir a verte, llevaremos la cena… en dos horas estaremos ahí”.

 

No te dio tiempo ni de responder, te colgó enseguida. Joder ahora te toca recoger para tener todo en orden. Pero no tienes ni idea de cómo lo vas a hacer porque no te va a dar tiempo. Recoges la ropa que tienes por el suelo y la metes en el cesto de la lavadora pero ya no te coge más está llena. Así que la que te queda la pones dentro de la lavadora, la metes a empujones, aunque si le achuchas un poco más, se la pones en la casa del vecino.

 

La ropa ya la tienes controlada, ahora vas a la cocina y ¡no veas cómo la tienes! Te tienes que poner a fregar de inmediato y no sabes por donde vas a empezar. Toda la vajilla está en el fregadero, si es que no tienes ni una taza limpia. Empiezas a quitar los cacharros del fregadero para ponerte a fregar y se te cae un plato en el pie joder, qué dolor, te pilló el dedo meñique, el más chiquitín pero bueno, al menos no se rompió. Lo peor fue que al agacharte a recogerlo se te cayeron dos vasos y una taza al suelo esos sí que se rompieron se hicieron añicos. Como sigas así vas a acabar pronto de fregar. Nunca habías roto un plato pero ya casi llevas media vajilla. Menos mal que ya lo controlaste y te pusiste a fregar. Y qué reluciente lo dejaste todo, si es que cuando te pones limpias fenomenal…

 

Después te pusiste a limpiar el polvo pero como ya estabas cansado, con dolor de cabeza y el pie te costaba moverlo, limpiaste como comúnmente se dice “lo que ve la suegra”, porque solo limpias lo que se ve, porque lo que no se ve ni tienes ganas y ni te da tiempo. Aunque ya sabes que tu madre te va a revisar la casa de arriba abajo, solo esperas que no entre en el lavadero y vea la ropa que tienes por lavar.

 

Bueno, al final pudiste hacerlo todo antes de que llegaran. Ahora te relajas un poco y te tumbas en el sofá pero al mirar hacia arriba ves que los calzoncillos siguen en la lámpara ¡joder casi se te olvida cogerlos! Te subes como puedes encima de la silla y no llegas, tienes que ir a coger las tenazas de la cocina. Sí, esas con la que das vuelta a la carne, y menos mal, así llegaste a cogerlos.

 

En ese momento llaman al timbre y no sabes donde miércoles poner los slips. Los ibas a meter debajo del sofá pero como tienes que ir a la cocina mejor lo tiras en el cubo de la basura. Total uno más o menos no importa… Cuando vas a abrir la puerta vas medio cojo por culpa del plato que se te cayó en el pie y con la cabeza como un bombo del golpe que te metiste contra la pared.

 

Tu madre al verte puso el grito en el cielo al verte el tremendo bulto que te salió en la frente, pero pronto la calmaste y pudisteis cenar tranquilos. Al menos sirvió para que se fijara más en ti que en la casa. Aunque te protestó un poco porque no limpiaste bien el polvo.

 

Si es que las cosas si se van dejando para luego se acumulan y te cuesta más. Siempre dices mañana lo hago, pero llega el día siguiente y ¡dices lo mismo! Ese mañana nunca llega. Es como cuando dejas las cosas para el último momento, y siempre te toca correr para llegar a tiempo. Así que para ir más tranquilos y relajados hagan como dice el refrán “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

 

Mercedes R. Cervantes

 

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