Por meter su pene en un tubo, casi lo pierde

Por meter su pene en un tubo, casi lo pierde

Publicado el junio 14, 2012 en Naturaleza. Programa Universal Prensa

Un hombre español casi sufre la amputación de su miembro, que introdujo en un cilindro de acero como parte de una práctica sexual. Los médicos debieron someterlo a una delicada operación de la cual salió ganando porque o cortaban el metal o le cortaban su pene.

Un hombre de 52 años estuvo a punto de perder su miembro viril al introducirlo en un pequeño tubo y luego no poder sacarlo. Los médicos, que en un momento dado tenían dos opciones, o extraerle el metal o cortarle el pene, debieron someterlo a una delicadísima intervención quirúrgica utilizando un mini torno.

La víctima había sufrido una importante inflamación de su órgano genital, tras introducirlo en el cilindro como parte de una práctica sexual
, en Granada, España. En el servicio de Extinción de Incendios de Granada no daban crédito a lo que les indicaba por teléfono un médico de Urgencias del Hospital Ruiz de Alda.

Eran las cuatro de la madrugada del martes cuando recibían una llamada en la que un doctor les preguntaba si tenían elementos para cortar un tubo de acero. El cirujano indicaba que era una cuestión de máxima gravedad.

Ante la imposibilidad de cortar el cilindro, de unos dos centímetros de diámetro, cuatro milímetros de espesor y algo más de cinco centímetros de longitud, los facultativos solicitaron ayuda a los bomberos a fin de evitar la amputación del pene, que estaba estrangulado dentro del tubo, lo que impedía que bajase la erección.

Para cortar el tubo utilizaron una herramienta de bricolaje (una pequeña sierra circular denominada bremer) que el subinspector de servicio recogió previamente de su domicilio, dado que en el Parque de Bomberos no contaban con aparatos que permitieran rajar el cilindro con la precisión que requerían las circunstancias.

La intervención quirúrgica y de rescate del miembro atrapado necesitó de una hora y cincuenta minutos de un trabajo de una gran tensión. Un falló podía provocar que toda la intervención fuese un fracaso y tuviesen que proceder a la amputación.

La situación llegó a tal punto que el glande, que se encontraba fuera por el otro extremo del tubo, llegó a adquirir una longitud de más de 12 centímetros y un grosor de más de cuatro. Para los médicos había un evidente riesgo de gangrena y, por tanto, de peligro grave para el paciente, por lo que había que hacer lo posible por cortar el tubo, ya que la otra posibilidad era la de la amputación.

Los bomberos indican que en muchas ocasiones han tenido que utilizar herramientas en situaciones de grave peligro para la vida de las personas, “pero en 25 años de servicio nunca he visto nada igual”, reconoce Simón Soriano, sargento de los Bomberos de Granada.

Este caso ha puesto en evidencia que algunas prácticas sexuales pueden ser muy peligrosas. Aunque el afectado no ha desvelado los motivos que le llevaron a meter el pene en un tubo de acero, todo indica que se trata de un sistema que estrangula el órgano sexual para conseguir una mayor erección. Pero un tubo de acero no se podría retirar a tiempo en caso de que esta actividad se descontrolase.

De no intervenir bomberos y médicos, le habría costado el pene o incluso la vida.

fuente:  http://www.diarioregistrado.com

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