El método Chromagen para la visión cromática deficiente y las dificultades de aprendizaje específicas

El método Chromagen para la visión cromática deficiente y las dificultades de aprendizaje específicas

Publicado el junio 27, 2012 en Salud. Programa De La SaLuD y La BuEnA ViDa

Nigel Burnett Hodd BSc, FCOptom, Dip.CLP.

El tratamiento Chromagen fue ideado por el óptico David Harris, quien emprendió su actividad de I+D en el Corneal Laser Centre de Clatterbridge. En ese momento, el producto fue adquirido por el Ultralase clinic de Chester que, desde entonces, lo autoriza. Recientemente, Cantor & Nissel se ha convertido en el nuevo propietario y único distribuidor de los productos Chromagen. En un primer momento, las lentes de contacto Chromagen se usaban para ayudar a pacientes con visión cromática deficiente. El año pasado, David Harris publicó un artículo sobre su trabajo con las lentes de contacto Chromagen en pacientes con dislexia, y también ha indicado que las lentes Chromagen podrían ser útiles para reducir la frecuencia y la gravedad de la jaqueca.

Aunque el uso de los filtros en forma de lentes de contacto supuso el empuje de ventas inicial, ahora lo habitual es que los técnicos de Chromagen se planteen la posibilidad de proporcionar los filtros en forma de gafas. En concreto, es más probable que los filtros para dificultades de aprendizaje específicas se suministren en forma de gafas y no de lentes de contacto, ya que los pacientes son muchas veces muy jóvenes, y los filtros solamente son necesarios mientras el paciente lee o estudia.

Los filtros Chromagen están disponibles en nueve colores y tres intensidades. Las lentes de contacto están hechas de material Benz 55, y el parámetro habitual es 8,60 x 14,50 con un centro tintado de 7 mm. Los médicos que se planteen prescribir estas lentillas deben asistir a un breve curso de formación para entender completamente las técnicas y otros aspectos relacionados. No es una tarea fácil, y es necesaria una hora, como mínimo, para encontrar el filtro más adecuado para un paciente.

Tratamiento de la visión cromática deficiente

Los pacientes que quieran recibir tratamiento para la visión cromática deficiente tienen que conservar los dos ojos porque, en esencia, lo que hacemos es colocar un filtro de color sobre el ojo no dominante mientras el paciente observa una pantalla de color. El ojo dominante ve los colores de la misma forma que siempre, pero la percepción de los colores por el ojo no dominante cambia considerablemente. Da igual que el ojo sea ambliópico o, incluso, divergente.

Los filtros están coloreados: violeta, morado, naranja, amarillo, verde, ámbar, magenta, azul claro y azul oscuro.
La búsqueda del filtro más adecuado, el que consigue en mayor medida que aparezcan los colores en la pantalla, se realiza por un sistema de ensayo y error. Puede que dos o tres colores tengan el efecto de aumentar la gama de colores y hacer que ciertos colores muestren fluorescencia.

Lentes Chromagen en forma de gafas

Una vez encontrado el filtro óptimo, se coloca en el ojo una lente de contacto blanda adecuada. Hay tres intensidades para elegir, y también se puede variar el diámetro del tinte (5,6 ó 7 mm). (Naturalmente, no se debe colocar una lente sin llevar a cabo una exploración completa de los ojos y el proceder diagnóstico que corresponde).

Después, se deja al paciente durante varias horas para estudiar su tolerancia a las lentes y observar de qué forma contribuyen las lentes a mejorar la percepción general de los colores y cómo reaccionan los ojos ante la presencia de las lentes de contacto. Los pacientes suelen volver muy entusiasmados, pero algunos de ellos notan una escasa mejoría. Esta proporción, en esta fase del tratamiento, suele ser de tres a uno a favor del tratamiento.

Entonces, se ofrece al paciente una lente de contacto o bien se aplica una tinción en unas gafas. Con el fin de ocultar el tinte de las gafas, las lentes son de espejo o semiespejadas y parecen unas modernas gafas de sol. Estas gafas son más adecuadas para llevar por la calle, mientras que las lentes de contacto se pueden llevar en todo momento. En la mayor parte de los casos, se utiliza una lente de contacto sin curvatura correctora, y el paciente lleva sus gafas habituales por encima.

Posteriormente, se llevan a cabo todos los procedimientos postratamiento habituales y se cambian las lentes cada seis meses. Algunos pacientes que normalmente usan gafas pueden aprovechar la oportunidad para cambiarse a las lentes de contacto para los dos ojos. Muchas veces, estos pacientes han evitado utilizarlas, pero al usar las lentes Chromagen se dan cuenta de que el uso de lentes de contacto es muy fácil y cómodo.

Filtros Chromagen

Funcionamiento

No hay dos personas con visión cromática deficiente que sean exactamente iguales. Cada persona tiene un percepción del color diferente. Sin embargo, en líneas generales, la mayoría de los pacientes no perciben bien el color rojo o los colores rojo/verde en una proporción de tres a uno. Hay algunos pacientes que prácticamente presentan una acromatopsia, normalmente por un problema en la mácula. Hay pocas mujeres con visión cromática deficiente (0,4%) aunque, cuando la tienen, sus defectos suelen ser más intensos y complicados que los de los hombres (8%).

Yo se lo explico a mis pacientes de esta manera:

“Todos tenemos tres pigmentos de color en la retina: rojo, verde y azul en la misma proporción. La gente con visión cromática deficiente tiene un defecto en el rojo o el verde o en los dos. También, al igual que ocurre en la dislexia, es posible que el cerebro no interprete bien las señales del rojo frente al verde. Teniendo esto en cuenta, ¿en qué consiste el tratamiento Chromagen?

Cambiamos el nivel de los colores que llega al ojo no dominante. Podríamos tener un 20% de rojo, un 30% de verde y un 50% de azul en el ojo dominante, pero un 50% de rojo, un 40% de verde y sólo un 10% de azul en el ojo no dominante con el filtro Chromagen colocado encima. El cerebro recibe dos grupos de señales completamente diferentes, y la confusión creada le permite al cerebro distinguir los colores que antes parecían ser el mismo.

Como resultado, la gama de colores que percibe la persona con deficiencia en la visión cromática se multiplica por dos o por tres. Antes del tratamiento, la persona sana podría ver unos 10.000 colores y la persona con deficiencias unos 2.000, pero después del tratamiento esta persona puede llegar a ver 6.000 colores. El tratamiento no proporciona una percepción perfecta de los colores a las personas con problemas, pero sí les proporciona más colores y les da una capacidad para ver diferencias entre colores que antes no veían, además de que pueden denominar los colores con mayor precisión. Los pacientes sienten que son más normales y se muestran muy ilusionados por su nueva capacidad para percibir colores.

Puntos clave del tratamiento de la visión cromática

1. Todos los tratamientos se realizan con un sistema de ensayo y error. No hay normas fijas.
2. Se debe dar a los pacientes mucho tiempo para probar tintes antes de que se comprometan a nada.
3. Es muy útil que el paciente pasee por un parque o un centro comercial.
4. Es necesario que los pacientes conserven los dos ojos.
5. En el ojo con lentes tintadas se produce un descenso significativo de la luminancia y de la agudeza visual. Los tintes Chromagen están disponibles en tres intensidades. Normalmente, se utiliza el filtro más oscuro para la prueba, pero se proporciona un tinte más claro para el uso permanente.
6. El tamaño de la pupila es importante. El tinte suele colocarse a diámetros de 5 mm, 6 mm, 7 mm o 9 mm.
7. Utilizar habitualmente lentes de contacto planas y unas gafas como complemento. Pueden hacerse gafas con tintes incorporados, pero pueden necesitar ser semiespejadas para ocultar la diferencia con el tinte.
8. El tratamiento lleva tiempo y es caro.
9. No debe aplicarse el tratamiento Chromagen sólo para superar una prueba de Ishihara.
10. Normalmente, sólo se necesita una lente para obtener buenos resultados.

Pacientes con dificultades de aprendizaje específicas o dislexia evolutiva

La utilización de filtros, normalmente en forma de gafas tintadas o láminas coloreadas, para ayudar a personas con dificultades para leer no es algo nuevo. Irlen, quien acuñó la expresión “síndrome de sensibilidad escotópica”, ha comenzado a elaborar el perfil de la técnica y ha llevado a cabo gran parte del trabajo inicial. Sin embargo, fue Meares el que describió por primera vez el trastorno, que se conoce desde 1980 como síndrome de Meares?Irlen y que se caracteriza por una serie de síntomas, entre ellos, la distorsión de la percepción del texto y la mejora con el uso de tintes coloreados.

Una teoría que trata de explicar la distorsión de la percepción observada en pacientes disléxicos es la existencia de un deterioro fisiológico de las neuronas del sistema magnocelular. Es posible que los filtros Chromagen produzcan esas mejorías percibidas por los pacientes al lograr que los sistemas magnocelular y parvocelular vuelvan a funcionar sincronizadamente. (Véase el trabajo elaborado por J. Stein et al.)

Una buena analogía consiste en imaginar dos aparatos de fax comunicándose. Al principio, llevan a cabo un protocolo de intercambio mediante el cual se sincronizan. Si este proceso no se lleva a cabo correctamente, no se envía el fax o es incomprensible. Los filtros espectrales parecen sincronizar las transmisiones en las vías ópticas centrales, de forma que la información distorsionada se hace más clara. La naturaleza haploscópica de Chromagen permite lograr un resultado muy afinado utilizando un sencillo procedimiento diagnóstico. Esto es, los filtros se recetan de forma independiente, por lo que pueden ser necesarios varios tonos para cada uno. En los estudios clínicos, el sistema Chromagen ha demostrado ser beneficioso para los pacientes disléxicos que padecen una distorsión de la percepción del texto que hace que les sea más difícil leer. Algunas de estas distorsiones son que el texto se vuelve borroso (lo que no puede ser corregido con la refracción), que las palabras o letras se mueven, que la página brilla, que las palabras se hunden en el fondo blanco de la página, los patrones de visión y los patrones formados por espacios entre las letras y las líneas que interfieren en la lectura.

Aunque Chromagen es un tratamiento sintomático y no se corrige el trastorno neurológico, en la mayoría de los pacientes mejora la facilidad para leer.

La evaluación para seleccionar el filtro Chromagen correcto para cada paciente se lleva a cabo de forma parecida a una consulta Chromagen sobre visión cromática, salvo en que el paciente estudia una página de letra negra sobre fondo blanco. Es más probable que se prescriban lentes para ambos ojos y, muchas veces, del mismo color.

En los pacientes con visión cromática deficiente y dislexia puede ser más difícil determinar el color correcto que hay que recetar. La experimentación parece indicar que es posible que se consigan mejores resultados, si se elige primero el filtro para la visión de los colores y después el filtro más adecuado para la lectura.

Se utiliza la prueba de velocidad de lectura de Wilkins (Wilkins rate of reading test) como medida objetiva de la mejoría en la capacidad de lectura; sin embargo, esta prueba no mide directamente la reducción de la distorsión, sino que se basa en la conjetura de que un descenso de la distorsión da lugar a un aumento inmediato en la velocidad de lectura.

A pesar de que un aumento significativo de la velocidad de lectura con Chromagen es una buena prueba de que se produce una verdadera mejoría en la facilidad para leer, es bastante probable que se pueda eliminar por completo la distorsión sin que se produzca un aumento inmediato en la velocidad de lectura. Algunos pacientes están muy emocionados por el aumento en la claridad del texto, pero no logran incrementos significativos en la velocidad de lectura. Esto puede deberse a los métodos para leer que les enseñaron o, simplemente, al hecho de que tienen que adaptarse a la nueva forma de leer.

En las consultas de seguimiento, suele observarse con el tiempo un aumento incremental en la velocidad de lectura, de forma que un aumento pequeño al principio se traduce en uno mucho mayor varias semanas o meses después. Hay que tener esto en cuenta a la hora de tomar la decisión de prescribir o no un filtro.

Estos seguimientos también revelan que el efecto parece ser estable, por lo que no es necesario cambiar ninguna vez el filtro Chromagen.

Una vez que un niño empieza a usar los filtros, va mejorando continuamente a medida que los utiliza. También parece que los niños leen mejor sin tener los filtros puestos, pues su habilidad para leer mejora con la formación académica.

Evaluación

1. Examen optométrico completo para descartar un error de refracción o un problema ortóptico como causa de las dificultades. A menudo, los pacientes ya cuentan con un diagnóstico oficial, pero resulta útil realizar la prueba de dislexia de Bangor (Bangor Dyslexia Test) para romper el hielo, conocer al paciente y hacerse una idea de los problemas a los que uno se enfrenta.
2. Realizar un lectura de referencia con la prueba de velocidad de lectura de Wilkins.
3. Determinar de la forma habitual cuál es el ojo no dominante.
4. Dirigir la atención del paciente al texto que tiene palabras colocadas de forma aleatoria y usar los filtros de estudio delante del ojo no dominante para seleccionar el filtro correcto para ese ojo.
Preguntar: ¿La letra es más clara y más fácil de leer (y la distorsión es menor, si corresponde) con o sin las lentes?

Ir restringiendo de la forma habitual las selecciones positivas por medio de la elección obligatoria hasta que quede una sola lente.

5. Después de poner delante del ojo no dominante la lente seleccionada (ya sea con la mano o colocándola en una montura para estudio) o colocar la lente en el ojo, repetir el paso 3 con el ojo dominante. Parece que las lentes de contacto con la saturación más baja dan los mejores resultados.
En torno a un 50% de los pacientes seleccionan el mismo color para el ojo dominante que para el no dominante. Deberá tenerse cuidado de que no realicen esta selección basándose únicamente en el hecho de que se sienten mejor con el mismo color y con su segunda elección.
Las diferencias pueden ser drásticas. En cualquier caso, anote la lente de segunda elección.
6. Una vez seleccionado el filtro correcto, debe llevarse a cabo otra vez la prueba de velocidad de lectura de Wilkins.
7. Repetir varias veces la prueba de Wilkins con y sin el filtro colocado.
8. Llevar a cabo una lectura normal del texto que traiga el paciente. Quite y ponga el filtro mientras el paciente está leyendo. Observe las variaciones en su capacidad para leer. Este método es especialmente útil para mostrar el cambio a los padres inquietos. En concreto, los pacientes vacilarán mucho menos y se trabarán menos veces al leer palabras largas y tendrán más soltura y seguridad.

Una variación de esta prueba consiste en realizar dos lecturas: una lectura de referencia más larga y una lectura con las lentes in situ. El autor da las siguientes recomendaciones en caso de que se adopte este procedimiento:

1. Antes de comenzar con la evaluación Chromagen, el paciente lee durante dos minutos, continuando en el párrafo siguiente, si es necesario. Durante este tiempo, la persona que realiza la prueba hace una anotación cada treinta segundos en la hoja de calificaciones. De esta forma, se obtienen cuatro resultados de velocidad de lectura, junto con la velocidad media en 60 segundos.
2. Se repite el procedimiento con las lentes Chromagen puestas.

Este método le proporciona al médico una indicación sobre el cambio en la velocidad de lectura, tanto total como con el tiempo. (Algunos pacientes se cansan pronto, y si se hace la prueba de esta forma, esto se nota claramente.)

Interpretación

La indicación más clara de que se produce una mejoría en la facilidad para leer es un aumento significativo en la velocidad de lectura.

Por desgracia, algunos pacientes se alegran por la reducción de la distorsión, pero no consiguen un cambio significativo en la velocidad de lectura. En algunos adultos y niños mayores, esto ocurre porque les han enseñado métodos de lectura que les obligan a leer a una velocidad determinada. Así pues, deben adaptarse al uso de las lentes y aceptar la mejoría. Si repiten la prueba sin pensar de forma consciente en cada palabra por separado, el aumento en la velocidad de lectura puede ser notable.

A veces, la única indicación de que se está produciendo un efecto positivo proviene de los propios pacientes, quienes señalan un claro descenso de la distorsión.

Si se produce esta situación, el médico (y los padres, en su caso) deberá decidir si prescribe o no las lentes, normalmente consultando al paciente.

En ocasiones, es útil dejar que el paciente esté un tiempo solo, con las lentes puestas, para poder ver la diferencia por sí mismo. (Esto equivale al paseo que dan los pacientes con visión cromática deficiente para evaluar por sí mismos el cambio experimentado con Chromagen).

Puntos clave del tratamiento de la dislexia

1. Muchos de estos pacientes tienen la autoestima muy baja. Aunque esto es especialmente evidente en los niños, también le suele ocurrir a los adultos, independientemente de sus logros en la vida. Hay personas que necesitan ser tratadas con especial delicadeza. A este tipo de pacientes no les suele gustar leer en público, y los han tratado mal en el colegio y, a veces, en el trabajo. La faceta psicológica es a veces tan importante como la labor optométrica.
2. Dar tiempo al paciente y a sus padres para que cuenten su caso.
3. Tratar de descubrir pistas en sus antecedentes que nos indiquen de qué forma les podemos ayudar.
4. No prescribir gafas, a no ser que se crea que van a ayudar al paciente, y hacerlo siempre de forma que el paciente recupere el dinero, si no resultan útiles (que es lo más justo).
5. Realizar una evaluación con láminas antes de usar los filtros Chromagen. Puede que una lámina sea notablemente útil. También es posible llevar a cabo una colorimetría con el colorímetro intuitivo.
6. Usar las técnicas con el mayor rigor científico posible. Haga la prueba de Bangor durante la primera consulta y la prueba de velocidad de lectura de Wilkins durante los seguimientos.
7. Pedir a los pacientes que lleven material de lectura con el que tengan dificultades y también muestras de textos escritos por ellos. Muchas veces, los libros de texto de los niños son una auténtica revelación.
8. Mantener una mentalidad abierta con respecto a lo que puede ser más útil para el paciente. El autor del presente artículo nunca deja de sorprenderse y emocionarse con este tipo de pacientes. Esto es un proceso continuo de aprendizaje, tanto para el paciente como para el médico.

Testimonios

Se pidió a tres pacientes que expresasen con palabras lo que habían logrado con el uso de los filtros coloreados:

1. Láminas y gafas para la dislexia evolutiva

Este chico de 14 años vino a verme porque yo había ayudado a su hermano disléxico con las lentes de contacto Chromagen. “Soy un burro”, me dijo. “Es verdad”, dijo su madre. “Siempre fue un inútil para los estudios”. Estaba muy desaventajado por su falta de seguridad en sí mismo y por la falta de apoyo de su familia. Al igual que ocurre con muchos disléxicos, a este niño no le faltaba inteligencia, sino simplemente capacidad para leer.

El chico dijo lo siguiente: “Antes de usar ayudas para leer, las palabras de los libros y del encerado eran como códigos de barras, por lo que me resultaba difícil entender la letra. Cuando usted me dio un filtro rosa para poner encima de mis libros, me di cuenta de que las letras parecían mucho más claras, o sea, que podía leer más rápido y más correctamente. Pronto vi también que era capaz de leer durante periodos más largos porque me concentraba más.

Después de usar el filtro en forma de lámina durante tres meses, más o menos, elegí unas gafas del mismo tinte rosa. Las gafas de lectura tenían las mismas ventajas que el filtro en forma de lámina, pero las letras eran aún más claras que antes.

Los inconvenientes de las gafas son que, para un niño de mi edad, que está en el instituto, el rosa es un color un poco embarazoso, y si me olvido de las gafas cuando voy a clase, me resulta difícil leer. Mi nivel de lectura mejoró en sólo un mes el nivel equivalente a tres meses, y todos en el colegio estaban asombrados.

Me gustaría darle las gracias otra vez por haberme ayudado y por darme la oportunidad de mejorar mi aprendizaje”.

2. Lentes de contacto Chromagen para dificultades específicas del aprendizaje

Una estudiante de arte dramático vino a verme, porque su padre había visto en Australia un programa por la tele que hablaba del uso de las lentes de contacto Chromagen para ayudar a la gente con dificultades para leer. Me localizó por medio de Internet. La chica tenía serias dificultades para leer y aprenderse los guiones, y además era incapaz de coordinar sus actos encima del escenario por culpa del miedo escénico que esto le provocaba. La utilización de lentes Chromagen de color azul oscuro en los dos ojos, siendo la lente del ojo no dominante un 10% más oscura, aproximadamente, ha hecho aumentar su velocidad en la prueba de velocidad de lectura de Wilkins de 120 a 144 palabras por minuto. Además, su capacidad para retener palabras (habilidad para el aprendizaje) ha aumentado de forma espectacular.

Esta chica contó lo siguiente:

1. Ahora me puedo concentrar bien.
2. Me centro mejor, tanto física como mentalmente.
3. Puedo seguir bien las líneas y ya no me salto palabras ni líneas.
4. Ya no me pongo nerviosa cuando me piden que lea en voz alta.
5. Ya no me pongo nerviosa ni siento náuseas cuando leo en voz alta y, cuando lo hago, me siento segura de mí misma.
6. Me siento más segura de mí misma, en general, y soy capaz de leer textos sin dificultades.

3. Las lentes de contacto Chromagen para la visión cromática muy deficiente

Esta adolescente ha padecido acromatopsia durante toda su vida y sólo podía ver algunos colores. Su experiencia en el colegio había sido muy negativa, y la habían amenazado con ponerla en una clase específica para retrasados mentales. Afortunadamente, sus padres lucharon por ella, pero ha sufrido el estigma de tener acromatopsia y, por lo tanto, ser tonta. Lleva lentes blandas para la hipermetropía, y la lente del ojo izquierdo tiene un tinte Chromagen de color morado oscuro.

Esta chica dijo: Es difícil expresar con palabras la transformación que han supuesto para mí las lentes. Antes de usarlas, ¡tenía tantos problemas!

Mis libros de texto tenían que ser fotocopiados.
No podía leer los mapas, y me aconsejaron que no cogiese geografía.
No me daba cuenta de las cosas que tenía alrededor tanto como ahora, y las cosas me parecían básicas y simples.
Ahora que tengo las lentes puedo ver y hacer muchas más cosas. Todavía sigo percibiendo cosas que no había visto antes.
Puedo ver colores donde no los veía antes y puedo acabar mejor el sombreado, por ejemplo, de una obra artística.
Puedo empezar a leer mapas y ver los libros de texto.
Puedo ver el arco iris y las vidrieras.
Puedo ver las luces del árbol de Navidad y las bayas de acebo.

Puedo decir si una fruta está madura, y la comida es mucho más atrayente.

Puedo ver el plano del metro más claramente.

Puedo ver los anuncios, que suelen tener muchos colores.

Puedo ver mariposas distintas en verano y ver la diferencia entre más pájaros. Puedo ver el pecho rojo de los petirrojos.
He tenido algunos problemas:
Si estoy haciendo muchas cosas, se me cansan los ojos más rápido.

No puedo trabajar, si ya es de noche.

No puedo mirar por los microscopios, pues tengo que mirar por los dos ojos para ver bien. Lo mismo me ocurre cuando saco fotografías, que necesito para mi proyecto sobre tejidos

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